La propuesta metalera más atractiva.
Y llegó el día en el que Ozzy Osbourne pisaría de nuevo tierras Españolas. Llegó el día en el que Dream Theater y Slayer compartirían un mismo cartel en un festival nacional... llegó el día de enfrentarse una vez mas a la incertidumbre que acompaña la venida de un evento de este calibre.
Obviamente no podíamos dejar escapar el ser parte de nuestra particular historia de guitarras y melenas. Ya instalados en un hotel céntrico de Zaragoza, decidimos que nos sería mas práctico el trasladarnos en taxi hasta la feria de muestras, dado que la flota de autobuses que se había instalado para efectuar la migración hasta la feria de muestras Zaragozana quedaba un tanto perdida de la mano de dios.
Una vez en el taxi no podía despegar mi mirada del paisaje que nos mostraba la capital Aragonesa: a medida que salíamos de la urbe nos encontrábamos rodeados por el paisaje desértico de los Monegros donde seguro azotaría un calor sofocante, por supuesto recordaba con añoro los campos verdes y el cielo nublado del Bilbao BBK Live Festival donde disfruté mucho el día anterior. "No pasa nada, nadie tiene la culpa de que en Zaragoza el sol no tenga piedad" pensé mientras nos acercábamos a la entrada de la feria.
Si bien es cierto que el tema climático es incontrolable, no lo es el echo de organizar un festival en medio de un desierto existiendo el norte de España con sus inmensos campos como la alternativa mas saludable para los metaleros que año tras año prueban su resistencia ante 30 grados mortales y sin sombra. No quiero entrar en polémicas dado que los Zaragozanos tenían la oportunidad de disfrutar del mejor metal al lado de su casa pero además de poder consolidar un festival como el Metalway, se podían haber placado el sinvivir de muchos de los que recibieron la paliza del Lorenzo durante los 3 días que permanecieron a la intemperie, en mitad de la nada.

El patatal de Gernika del que me quejé en su día era una suite de hotel 5 estrellas comparado con el campo de refugiados que montaron a "Orillas" de la feria de muestras.
Tras esta necesaria reflexión, volvemos una vez mas a la realidad y pagando al taxista unos 13€ aparecimos ante una explanada llena de tiendas de campaña colocadas... ¡¡ENCIMA DE GRAVILLA!! "No puede ser, tiene que existir una explicación razonable para todo esto"... y sí que la había: esa era la zona de acampada. En las vallas que limitaban el recinto de camping se apoyaban dos operarios del festival, quienes se ocuparían (supuestamente) de dar acceso a aquellos usuarios que presentaran el abono del camping. Nuestra alarma se enciende al acercarse una pareja de jóvenes a la entrada del camping y presentando su abono recibieron la respuesta de "No, no podeis pasar, el camping está lleno".
Obviamente las caras de los dos pobres chavales se desfiguraron complétamente ante la denunciable respuesta de los currantes. ¿Como es posible que el camping esté lleno si queda gente con el abono fuera del recinto? Como tenían todo el derecho a entrar en algo que habían pagado, los dos jóvenes decidieron alejarse de la entrada y saltar las vallas de manera simbólicamente legal y merecida... había que sobrevivir.
Poco después, bordeamos la vallada zona de acampada en busca del acceso al festival, el cual no se encontraba señalizado de ninguna manera y conseguimos colarnos en el seno de la acampada por un acceso que no estaba vigilado. Alli pudimos observar como los desdichados campistas intentaban clavar sus piquetas en un suelo blando como una xafla de titanio doblándolas a cada martillazo. Incluso observamos como unos chicos intentaban arreglar la cabeza de un martillo que se había desprendido del asa. Supongo que ni con 8 esterillas puestas una encima de la otra podía uno dormir plácidamente en aquel pedregal... y no quise pensar en los que confiaron su sueño en las míticas colchonetas hinchables que se ven en estos sitios... allí había cantos en punta que estaban frotándose las manos.

Lo único positivo del camping es que se había instalado una carpa con una sombra bastante extensa y una barra en la que se vendían los Katxis a 4,5 euros, precio muy asequible que sin duda nos sorprendió a todos.
También parecía haber urinarios suficientes a simple vista, claro que esto solo lo puede corroborar o desmentir aquel quien disfrutó de la oferta de acampada ofrecida por la organización (Que no se si es cosa del ayuntamiento o de Rock n Rock, no me meto, que cada uno asuma sus responsabilidades). Dado que el montarnos en un taxi nos demoró ciertamente el concierto d e Brujería ya había empezado cuando caminábamos por la senda que llevaba a la entrada del festival. Ante las taquillas del festival, miles de personas se agolpaban en una cola que se extendía hasta el infinito...
Creedme aquella cola era digna de película de segunda guerra mundial... La gente comenzó a impacientarse y gritando "Hijos de puta" a quienes fueran responsables de aquel despropósito seguían manteniendo cierto orden en las interminables filas de metaleros. Fue al acabar el concierto de Brujería y al arrancar el espectáculo de una de las bandas clave del festival, Black Label Society cuando las colas se revelaron y corrieron hacia las taquillas como una embestida. Los insultos se intensificaban y algunos, ante la impotencia de perderse a Zakk y a su banda comenzaron a levantar vallas y a colarse dentro del recinto sin esperar a tener sus pulseras.
Por supuesto aunque fuera un tanto incívico, era mejor que quedarse bajo el sol esperando algo que ya tendrían que haber tenido hacía horas. Una vez mas la organización no supo incrementar el número de taquillas sabiendo que la avalancha de gente sería de magnitudes elevadas. Una vez dentro, pude presenciar la mitad del concierto que dieron Black Label Society, la banda de Zakk Wylde.

Brujería seguían descargando su metal extremo dentro del recinto mientras que casi la totalidad de los asistentes esperaban a que dos míseras taquillas entregaran las pulseras a los que presentaban la entrada del festival.
Decir que había poca gente dentro del recinto debido a las colas citadas anteriormente y que el sonido que desprendían los de Zakk dejaba mucho que desear. Todo sonaba como un batiburrillo, con los graves comiéndose la actuación e incrementando lo agresivo que ya presenta el sello Black Label Society de por sí.
Obviamente, las miradas estaban posadas en el carismático guitarrista, que junto a la propuesta de metal sucio de la banda, es el principal cebo para acercarse a uno de sus shows. El concierto en si fue bastante penoso, yo solo presencié unos 20 minutos de espectáculo, pero escuchar a una banda tan agresiva como Black Label Society inmersos en un sonido de verbena de fiesta, destruye toda esperanza de pasárselo bien. Lo único divertido era ver como Zakk lo dejaba todo en el escenario y también en sus riñones puesto que no paró de darle a la bendita cerveza. Muchas de las personas que nos agolpábamos allí a 30 grados de sol, no dibujábamos rostros de satisfacción precisamente...
Una pena que una banda de la calidad de Black Label Society no dejara impresa su marca en Zaragoza. Tras acabas la actuación de Wylde y compañía quisimos dar una vuelta por las instalaciones del festival.
Decir que el recinto de los conciertos no nos pareció para nada amplio teniendo en cuenta la gente que se había acercado hasta el festival (unas 20000 personas) y que aunque el instalar gradas siempre es un detalle que hay que agradecer, los pobres metaleros que se sentaban allí eran pasto de un sol que quería mermar las fuerzas de los mas valientes. Se habilitaron varias carpas donde se ofrecía una sombra apetecible, tanto en la carpa discoteca como en la zona habilitada para los chiringuitos de comida... de los que hablaré con calma y odio mas tarde.
También nos encontramos con unos curiosos futbolines que tuvieron mucho protagonismo ofreciendo donde matar el tiempo a los que no les apeteciera ver alguna actuación en concreto. Curiosa maniobra de la organización la cual aplaudo... y por supuesto el siempre bienvenido "Tren de lavado Heavy" donde había mas fiesta que en el festival, con la carpa de aspersores a reventar por el mejor ambiente metalero: Agua para combatir al enemigo de los que no llevaron crema solar.

La zona de mercadillo estaba bastante bien organizada, aunque no hubiera un "Metal Market" ni nada parecido creo que los tenderetes que había eran suficientes y de todo tipo.
Lo que si tengo que mencionar, y aunque solo lo sufriéramos los periodistas que nos acercamos al festival, fue la zona de prensa: Primero, ¿por que nadie sabía donde estaba?, ni Staff's, ni periodistas acreditados que nos cruzábamos entre la multitud... ni nadie. Tuvimos que volver a salir a la taquilla donde nos acreditaron para que nos indicara donde podríamos ir a descansar o a beber una botella de agua tranquilos y sin tumultos.
Pues bien, resulta que la zona de prensa se encontraba "Escondida" entre el mercadillo y la carpa habilitada para las firmas y casi tuvimos que conjurar eso de "Di amigo y entra" puesto que prácticamente tu mismo tenías que mover la valla para poder pasar. Ya volviendo a las actuaciones, Mago de Oz parecían tener problemas sobre el escenario ya que se retrasaron mas de media hora en su ya limitada actuación de alrededor de 1 hora. Lápsus que aprovechamos para acercanos a una de las barras y hacernos con una sagrada copa de fresco Kalimotxo para combatir la necesidad vital de la hidratación estomacal.
De nuevo la organización nos guardaba otra sorpresa: "No, lo siento, no hay Kalimotxo"... "¿Como?"... "Si, para comprar Kalimotxo tienes que ir a la carpa del camping", "¡Esto no tiene ningún sentido". De verdad que impotente, le grité esto último al camarero que tampoco parecía entender nada. Lo dicho, no había Kalimotxo, bebida internacional donde las haya y tuvimos que sobrevivir a base de litros de cerveza que creo recordar, valía 6€. También es importante señalar que a diferencia de otros festivales, en el Monsters of Rock había que pagar con dinero real, omitiendo las míticas fichas, monedas y demás parafernalia. Mas trabajo para los camareros y mas comodidad (Creo) para los usuarios.

La actuación de Mago de Oz, mas bien parecía una vuelta atrás a los orígenes de la banda, con una actitud mas rockera que teatral y una ejecución paupérrima por parte de Jose Andrea que cantó fatal, y un Jorge Salán que tampoco demostró demasiado. Txus se mantuvo bastante al margen aunque cantó a dueto "El que quiere entender que entienda"
Parecía que tras el retraso de Mago de Oz, por fín iban a salir a tocar. Yo sinceramente, tenía miedo de que alguien iniciara su guerra personal hacia la banda de Txus Di'Fellatio en un campo de batalla como el Monsters of Rock, pero la verdad es que mucha gente se acercó a presenciar la su polémica actuación (muchos pensamos que no encajaban demasiado en el festival) y no hubo que presenciar actos energúmenos.
El concierto resultó ser un total disparate. Y no penseis que soy de esos que tiene a Mago de Oz colgados en una diana de la habitación, pero tengo que ser sincero a la hora de hablar del sonido que acompañó al grupo a lo largo de su actuación: Si el de Black Label dejaba mucho que desear, el de Mago de Oz era digno de una banda Punk de garaje. De nuevo el señor batiburrillo se apoderó de canciones tan inéditas en los últimos directos de la banda como "Maritornes" o "El Hijo del Blues" donde los Mago aparecieron sin parafernalia visual ni vestimentas estrafalarias.
Daba pena ver a Patricia de Nexx subida en un escenario con tan malo resultado cuando le tenemos tanto aprecio desde este medio. El concierto se expandió hasta unos excasos 40 minutos debido al retraso inicial del mismo, en este tiempo dejaron caer canciones como "Astaroth", la añeja "T'esnucaré contra el bidé" o la que mas animó a un público poco volcado "Molinos de Viento". Un set list yo creo que acertado, que quiso alejarse del nuevo horizonte musical de Mago de Oz y que pretendió regalar metal y rock a los que lo exijían desde un principio. Eso si, el concierto resultó ser un auténtico desastre. Dos actuaciones y ambas por debajo del mínimo aprobado... no iba muy bien la cosa.

El sonido de Megadeth se volcó casi a una perfección envidiable y temas como "Wake Up Dead" se convirtieron en los himnos del Monsters of Rock. Mustaine disfrutaba enamorado sobre el escenario y su disfrute se transmitía en un recinto repleto de seguidores que no dejaron de alzar sus cuernos.
Y llegó ÉL concierto. Megadeth fueron quienes rompieron con las desilusiones de los asistentes y montaron la mejor actuación no solo del Viernes, sino de todo el festival. Con una puntualidad milimétrica (Cosa que la organización llevó mas que bien puesto que se respetaron todos los horarios) la banda de Mustaine se hizo con el escenario para presentar su último trabajo en estudio "United Abominations". El concierto se basó en los clásicos de la banda como "Take no Prisoners" o la inconmensurable y saciada "Symphony Of Destruction" intercalados con canciones de su nuevo disco como "Gears Of War" o "Washington is Next", las cuales sonaron de lujo.
Incluso yo que tampoco me derrito por la banda me vi haciendo headbanging en "Hangar 18", otro de los avatares de Megadeth. Los verdaderos artistas, Dave Mustaine y sobre todo el hacha Glen Drover... no tendrá el carisma de Wylde pero trabajó cien veces mas: Solos improvisados y alejados de las versiones originales (A mi me suele gustar, entiendo que a otros no) que sonaban a las mil maravillas y sobre todo una sensación de estar pasándoselo bien sobre el escenario lo tachan como un señor guitarrista.
Dave Mustaine se despedíal del público con una clara sinceridad y es que en todo momento Zaragoza respondió con todas sus fuerzas. Irrepetible. Poco tardaría la gente en recordar que eran Children Of Bodom quienes sustituirían a la banda de Slash, Velvet Revolver, tocando por encima de Megadeth que acababa de pisar tan fuerte en el desierto Zaragozano que todavía seguíamos tarareando las guitarras de "Symphony of Destruction".

Aunque con Megadeth habíamos experimentado un sonido de ensueño en un festival donde siempre suele fallar este apartado, Children of Bodom gozaron del pésimo refuerzo sonoro que habíamos sufrido horas antes. Esto sumado a que su música no es para nada limpia, aunque tampoco sean Black Label Society, su actuación quedó eclipsada complétamente.
Yo soy el típico al que no le gusta el metal extremo, pero en cambio si me gustan Children of Bodom, no obstante este festival no era para ellos y menos el lugar que ocuparon en el cartel, por debajo de Ozzy Osbourne, pero lo mas trágico... por encima de Megadeth. Ahora les tengo mucha mas tirria puesto que se sabe que fueron ellos a punta de pistola quienes exijieron tocar en ese lugar.
Comenzaron fuerte con "Hate Me", canción que me hace bastante gracia pero que en Zaragoza me hizo darme la vuelta y lamentarme a los cuatro vientos. El teclado de Janne Warman no se oían un pimiento y las guitarras sonaban demasiado sucias para esta formación, había altibajos de volumen y lo único que se podía percibir era la ejecución de Alex Laiho.
Continuaron su concierto soltando tralla de su último disco en estudio pero las que mas triunfaron fueron las míticas "Downfall" hacia el final de la actuación y sobre todo la clásica entre las clásicos de los niños del lago "Everytime I Die" que aunque el sonido las destruyera por completo, el público se encargó de corearlas hasta la saciedad a base de headbangings y saltos berserker.
"Angels Don't Kill" quizá fue la parte mas chistosa de su concierto dado que quisieron hacer un paréntesis de potencia y lo único que consiguieron fue que el viento que empezó a soplar en la feria de muestras se escuchara mas que sus tétricas intenciones. En mitad de la actuación algunos decidieron que era mas divertido encender un petardo/bengala cerca de la carpa de comida, que seguir sufriendo la ira de un equipo de sonido infernal. "Children of Decadence" que por el gesto de la gente pareció ser la sorpresa de la noche fue seguida por temas moviditos como "In your face" y "Bodom Beach Terror".
Al despedirse sonó "Hotel California" de los Gipsy Kings lo cual creo que fue lo mas divertido del concierto de los Children. El sonido les impidió ser recordados con buenos ojos en Zaragoza... como casi todas las bandas. Y llegaba el momento, Ozzy Osbourne estaba cerca... ¡¡lo percibíamos!! Habíamos viajado hasta Zaragoza para presenciar la actuación de una leyenda dentro del rock/metal. Pero antes había que comer algo, estábamos hambrientos por lo que acudimos a un puestillo donde se podía leer "La Taberna de Mayte" (O algo así) donde supusimos que al tratarse de un nombre vasco y con la fama que tenemos de dar tan bien de comer, pues nos hincaríamos una sabrosa cena. ¡¡ERROR!!.
Al aparecer de entre las planchas una señora (Sería Mayte...) de 2 metros de alto y 3 de ancho, sudando como si estuviera haciendo flexiones y encima de mala gaita... nos temimos lo peor. "Un bocadillo de lomo con queso" le pedí tembloroso a la buena de Mayte. Ella por supuesto no tuvo otro remedio que hacerme caso y se puso a freir la zapatilla de lomo en una plancha mugrienta, llena de curuños negros que a saber que serían y restregando mi preciada porción de lomo por todos los recovecos nauseabundos de su espacio laboral.
Tras meter la carne entre pan y pan y sin darme ninguna mísera servilleta me dejó el bocadillo en una barra tan mugrienta que seguro que los científicos podrían haber descubierto nuevos tipos de virus. ¡¡PERO TRANQUILOS!!
Lo mas curioso es que el queso te lo daban en la mano, aun sin abrir el tranchete, con su plástico y todo y te daban 1 para toda la flauta... "¿Donde está la cámara?". En fin... Camboya por lo menos. Bueno, quejas aparte era hora de Ozzy... habíamos visto alguna que otra actuación suya en programas como la WWE y la impresión era bastante favorable, seguro que en Zaragoza salía a comerse el mundo...

Comenzaron con "Bark At The Moon" y la bola de demolición Ozzy empezó a trabajar: Desafinos, gallos y chorradas... al grito de "I Can't Hear You" Ozzy se movía como un esqueleto humano, y cantaba como si fuera un borracho de los que había tirados en las carcavas de los alrededores.
¡¡ERROR!!. El concierto de Ozzy fue un acto que encaja a la perfección con el adjetivo de lamentable. Es obvio que para muchos el simple echo de verle subido al escenario es suficiente como para disfrutar del espectáculo, pero si tenemos que centrarnos en la actuación propiamente dicha de Ozzy Osbourne, a mas de uno le hubiese gustado devolverle el mangerazo al instante. Zakk Wylde subió por segunda vez al escenario acompañando a su amo y señor Ozzy que saltó al escenario al finalizar un "Carmina Burana" que puso los pelos de punta a jóvenes y mayores.
La gente empezó muy animada pero a medida que entendieron las payasadas y la poca profesionalidad de Ozzy se vinieron abajo y dejaron solo al Madman con sus "Oe,Oe,Oe", "I Can't Hear You" y sus aplausos de pingüino. No hubo mas os lo aseguro, fue esto repetido una y otra vez. En "Mr Crowley" nadie se podía imaginar que una persona pudiera cantar tan mal... ¡¡MR ALARMING!! nunca mejor dicho. El sonido aunque no fue tan desastroso como en otras bandas, sufrió el azote del viento y afectó a un concierto ya dañado por su lider al que costaba respetar durante la hora y poco que estuvo subido en el escenario.
Aprovechó para presentar brevemente su último trabajo en estudio "Black Rain" tocando una movidita "Not Going Away" que como era de esperar no despertó a los fans mas clásicos aunque a mi no me disgustó en absoluto, claro que sospecho que tenía partes pregrabadas sobre todo en el estribillo. El problema es que también toco "Here For You" que es un peñazo de balada de su último lanzamiento y que podía haber sustituido inteligentamente por "I don't Wanna Stop" el single de su disco y la mejor canción del mismo, que no toca en su gira (No lo entiendo).
Mas clásicos como "I Don't Know" sonaron en un recinto festivalero muy frío que aunque recibía el ánimo incondicional de un Ozzy que parecía estar drogado no conseguía despertar. El solo que se marcó Zakk Wylde fue la colma que colmó el vaso... aburrido, insípido, sucio y largo.. me reía mientras escuchaba a unos chavalillos detrás de mi "Joe este tio es una máquina, mira como toca" y a un borrachuzo mas mayor que se metió en la conversación al instante "Mira, lo que está tocando es una mierda"... me dieron pena los chicos pero el señor tenía razón, Zakk Wylde estaba tocando una nana eléctrica.

Saltó a Sabbath con "War Pigs" pero la moto ya estaba vendida y no convencía a nadie, aunque los mas fans querían no saber nada del concierto y cantaban a su bola las canciones... como lo hacía Ozzy por cierto.
"Mama I'm Comming Home" sería el tema mas coreado de la noche, claro que al ser lento se escucha mucho mejor al público pero otro de los varapalos del concierto llegó cuando Ozzy se saltó "Crazy Train" la cual estaba tocando en todos sus conciertos y acabó con otro clásico de Black Sabbath "Paranoid" el cual fue acogido entre mosqueos, borracheras y desesperaciones, aunque todos la disfrutamos como pudimos.
Nadie podrá decir que tras el concierto de Zaragoza, Ozzy no sea la misma figura carismática, legendaria y respetada que guardábamos en la memoria el día anterior pero creo que una vez librados de la espina del madman, creo que muchos ni perderían el tiempo en repetir un concierto tan ínfimo, por mucho Ozzy que se suba al tablado.
Y llegó la hora de volver a casa, la organización prometió fletar autobuses retorno a Zaragoza para que aquellos quienes no decidieran acampar en Guantánamo tuvieran un servicio seguro y público para volver a sus hoteles/hogares. Una vez mas, las colas se apoderaron del exterior de la feria de gente que aguardaba la llegada de estos autobuses que no aparecían. Los millares de coches que se agolpaban en el parking habilitado para la ocasión arrancaron al unísono y provocaron un colapso masivo en la cutre salida del ferial.
Para mas inri, la guardia civil instaló un control del alcolemia (Hay que ser puñeteros) en la salida del festival con lo que incrementó el grado de atasco (Si esto era posible). Pasando varias horas, los autobuses seguían sin aparecer y la gente comenzó a entrar en un pánico lógico que los veía obligados a arrancar varios toldos cercanos para taparse del frío, puesto que el viento que pegaba esa noche no ayudaba en absoluto a esperar pacíficamente.
Por fín llegó un autobús y al instante presenciamos el hundimiento del Titanic en pleno desierto: Gente lanzándose literalmente contra la carroceria del bus con la intención de que parase, empujones e insultos por doquier, gente zarandeando muchos de los taxis que acudían a la llamada de desesperados naúfragos y demás acontecimientos de personas que veían imposible algo tan sencillo como volver a Zaragoza.
El caos se extendió hasta bien entradas las 3 de la mañana cuando la guardia civil se encargó de poner un poco de orden y de subir a la gente en los autobuses que eran muy excasos. Según nos comentaron, la propia guardia civil iba a denunciar a la organización por lo ocurrido y es que no se puede montar un festival en un desierto sin poder montar también un dispositivo que asegure la movilidad de aquellos quienes llenan tus bolsillos de dinero.
Un servidor y otro compañero decidimos que era mejor disfrutar de la noche y tomar unos tragos antes de vernos involucrados en una lucha por la escalinata del autobús asi que nos sentamos en la carpa del camping y entre trago y trago esperamos a que las cosas se calmaran. Sobre las 4 de la mañana vimos oportuno el hacer autostop a la gente que seguía saliendo del parking y por fin unos amables chicos de Bilbao nos bajaron hasta la urbe Zaragozana. De vergüenza el que traten a la gente como prisioneros u ovejas... el sábado las cosas se calmaron bastante, pero esa es otra historia...
Texto: Txapito Fotos: Monsters of Rock