Género: Terror
Director: Jonathan Liebesman
Cuando una fórmula tiene éxito, es lógico que aquellos que quieran emprender su carrera hacia las altas esferas de la economía quieran utilizar el mismo frasco para sus mezclas. La legendaria película , a día de hoy de culto y que encumbró a un director como Tobe Hopper como una de las leyendas del mundo de terror no quiere parar de cortar extremidades ni provocarnos arcadas. El film se expande con un capítulo mecánico mas.
Redactor/a: Txapito Nota: 2/5
Una buena campaña para engañar a los
cinéfilos pues el resultado final no es mas que una extensión de lo que
hemos visto millones de veces y mas tratándose de una trilogía tan
concreta. Dos parejas que se topan de bruces con la familia Hewitt, lo
demás os lo podéis imaginar sin exprimir demasiado vuestro aparato
motriz. Sobre los personajes, volvemos al papel de víctimas sin
oportunidad a revelarse aún queriendo hacer parecer al espectador que
los Hewitt se enfrentan a una mínima amenaza.
Es
el caso de Eric (Matthew Bomer) quién expone hasta la saciedad su
pertenencia al ejército Americano y luego esto se acaba difuminando
ante las pocas oportunidades que se le da en el guión para demostrar
sus dotes como superviviente. Cansado estoy también de esta moda de
heroínas con curvas y mucho cerebro que acaban convirtiéndose en la
única oportunidad de escapar del infierno. Han tratado tanto a este
tipo de personajes que siempre sabremos como va a responder ante las
adversidades, en la precuela no es diferente, el personaje de Chrissie
(Jordana Brewster) es otro monigote con pilas Duracell. Menos mal que
la ambientación está muy conseguida, aunque he de decir que mas que una
precuela de la película original parece un film posterior al mismo
Remake que hemos tenido que tragar hace la friolera de dos años.
Respecto
a las escenas mas cruentas, decir que aunque la sangre aparece y esta
provoca nauseas al espectador por alguna que otra escena subida de
tono, se intentan omitir como siempre, los cortes directos y las
amputaciones en vivo usando para ello un ataque visual que acaba
confundiendo al espectador. Optan por jugar con el apartado sonoro lo
cual agradecemos pero no quita para que se atrevan a incluir lo que
todo el mundo quiere ver en un material tan impregnado de visceras.
La
familia Hewitt está bastante conseguida, siendo Leatherface el
principal protagonista y del que menos acabamos sabiendo tras los
créditos que acompañan el final del producto. ¿No querían ahondar en la
figura del hijo aborto? Pues la verdad es que se han desviado una
barbaridad mostrándonos de nuevo la figura del enigmático Sheriff Hoyt
por encima de aquel de quién queremos saberlo todo. ¿Será esta una
excusa perfecta para rodar un “Leatherface al descubierto”? Pues visto
lo visto no me extrañaría nada pues con lo que se ha demostrado con
este precuela es que no se explota un producto sino que se hace
explotar al producto.