Echando un vistazo (muy) rápido a lo que dieron de sí los años 90 y el principio del nuevo milenio en el plano del heavy metal, lo primero que llama la atención es la cantidad de bandas power que surgieron, claramente influenciadas por los Keeper de Helloween.
La mayoría de estas bandas, no nos engañemos, forman parte de las clases más humildes del metal.
Sin embargo, a lo largo de los años, dos de esos grupos que tenían unas cuantas papeletas para ser consideradas 'del montón' consiguieron auparse hasta la clase media: Kamelot, gracias al particular trabajo rítmico de la guitarra y a las voces de Kahn, y Edguy, espoleados tal vez por las composiciones en solitario (la saga de Avantasia) de su líder y showman, Tobias Sammet. Estas dos bandas se encontraron el pasado 15 de octubre en Nueva York, en dos conciertos pasables y poco más.
A pesar de la habitual puntualidad de las bandas en esta sala, Edguy aparecieron con media hora de retraso debido a la actuación del grupo local Arctic Flame. Nada más aparecer, Tobias se erigió como el líder nato, carismático y payaso (en el mejor de los sentidos) que es, luciendo un corte de pelo a lo Bon Jovi y cantando 'Mysteria'. Si por cualquier razón este pequeño alemán hubiera perdido la capacidad de cantar, sin duda habría sido actor, presentador de televisión, humorista o telepredicador, pues sabe meterse a la gente en el bolsillo.
En cuanto a su trabajo vocal, es conocido por todos y cada cual tendrá su opinión. La mía es que se trata de un buen cantante, pero su vibrato a veces llega a desquiciar. En cualquier caso, su interpretación en directo es similar al trabajo en el estudio.
Una crítica importante al concierto de Edguy fue el hecho de que sólo tocaran 7 canciones ('Mysteria', 'Sacrifice', 'Lavatory Love Machine', 'Tears of a Mandrake', 'Superheroes', 'Vain Glory Opera' y 'King of Fools') en los 70 minutos largos que tocaron.
¿Una canción cada diez minutos? No: largos discursos de Tobias y excesiva participación del público. Los discursos fueron graciosos, hay que reconocerlo, pero el primero llegó después de la primera canción, sin dejar que la gente llegara a calentar las gargantas. Es decir, el concierto fue más el show de Tobias que la interpretación de la banda.
No hay mucho que decir acerca de ellos, salvo que el batería parecía algo perdido al tocar el doble bombo, y que por el contrario el bajo sonó perfecto. Hacia el final del concierto, saltos del cantante levantando la pierna al estilo Bisbal durante 'Vain Glory Opera', y despedida prometiendo volver para presentar el nuevo álbum. En definitiva, el concierto resultó simpático por ver a un frontman tan bueno como Tobias, pero musicalmente caerá muy pronto en el olvido.
Kamelot 'Un tanto decepcionante a pesar de la actitud, las ganas, y la sotana'
Kamelot salieron al escenario a las diez en punto de la noche entre niebla, oscuridad y la cantante femenina que iba a acompañar a Kahn durante todo el show. Desde antes de su aparición se percibía que éste es un grupo querido en esta tierra, al igual que pasa en España, donde sus seguidores quizá no sean legión, pero son fieles y animosos. De hecho, quien escribe estas líneas estaba deseando volver a verlos desde su participación en aquel mítico Rock Machina de 2001. El resultado fue, dicho llanamente, decepcionante, por dos razones muy concretas: el sonido y la actuación de Kahn. En cuanto al primero, tanto la base rítmica como la melódica sonaron embarulladas al menos durante las cinco primeras canciones.
A partir de ahí, tampoco mejoró en exceso. Con respecto al cantante, sería una temeridad decir que no tiene buen directo o que sus cualidades vocales son muy limitadas. Sin embargo, hay un adjetivo innegable: irregular. Su actuación del pasado miércoles fue, ante todo, irregular. En ocasiones la voz sonaba poderosa y se desenvolvía con soltura en los tonos altos, como era de esperar. Sin embargo, en otras ocasiones no llegaba a tonos incluso más bajos. Y en las frases más graves, ni siquiera se le escuchaba.
En definitiva, un tanto decepcionante a pesar de la actitud, las ganas, y la sotana. En cuanto al resto de la banda, realizaron un buen trabajo. El teclado apenas era audible, pero se lució en los solos. Thomas Youngblood estuvo correcto con la guitarra, a pesar de los problemas de sonidos mencionados.
Como pasara con Edguy, gran trabajo y sonido del bajo, y mención especial para la batería, con una interpretación muy buena malabarismos incluidos.
La lista de canciones fue la siguiente: 'Rule the World', 'When the Lights are Down', 'Soul Society', 'The Pendulous Fall', 'Center of the Universe', 'Abandoned', 'Descent of the Archangel', 'The Human Stain', 'The Haunting (Somewhere In Time)', 'Eden Echo', 'solo de teclado', 'Forever', 'Ghost Opera', 'Epilogue', 'Karma' y 'March of Mephisto'. Entre 'Descent' y 'The Human Stain' hubo un tema instrumental en el que el bajista pudo lucirse, seguido del solo de batería. De toda la lista, destacar los clásicos 'Forever' y 'Karma' y la relativamente reciente 'March of Mephisto', que fue introducida por dos chicas tocando los timbales (juraría que el sonido estaba grabado).
Como resumen, estos grupos de 'clase media' demostraron que han aportado algo al mundo del metal, pero sobre todo en estudio. Edguy dio la impresión de que esto es todo lo que puede dar de sí en directo, que está bien, pero no le llevará al salón de la fama del heavy. En cuanto a Kamelot, uno se queda con la sensación de que los vio en un día malo, pero que realmente puede ser un grupo que haga disfrutar a sus entregados incondicionales.
Redactor/a: Javi Fotografías: Guillermo Fecha: 15/10/2008