Género: Thriller Psicológico
Director: Takashi Miike
Uno de los directores clave del cine japonés de los últimos años. La filmografía de este autor es extensísima (es capaz de grabar hasta 6 películas al año) y muy variada en cuanto a temática (de infantil a ultraviolencia) y también en cuanto a calidad. Ha sido el responsable de películas supercomerciales como 'Llamada perdida', como de algunas de las producciones más respetadas por la crítica.
Redactor/a: Susane Nota: 4/5
Algo que distingue a Audition de otras producciones de Miike es el cuidado en la realización, que la aparta de otras anteriores como Visitor Q, rodadas de forma más “casera” con cámaras digitales.
Miike
es uno de esos directores que dejan una huella particular en las
películas y puedes estar convencido de que ningún otro podría hacer la
película igual. Pero ¿qué distingue a Miike? Pues la
verdad es que a lo largo de su trayectoria es obvio el uso de la
violencia, una violencia siempre explícita y en muchas ocasiones
gratuita. A veces consigue crear (como en Audition) una escena
memorable, mientras que en otras ocasiones no pasa de lo cutre o lo
asqueroso, pero siempre consigue su golpe de efecto, sorprende y hace
que notes un nudo en la garganta. Sin embargo, en contraposición,
cuando trata a los personajes, cuando no hay acción, predomina la
simplicidad.
La
película parte de una historia más bien absurda y que, tristemente,
refleja la mentalidad cavernícola que el hombre tiene de la mujer en el
país nipón. Aoyama, un hombre maduro y viudo decide hacer caso
a los consejos de su hijo y buscarse una nueva esposa. Pero a él no le
apetece ponerse a ligar a su edad, y además, busca a un tipo de mujer
muy particular (una chica joven, guapa, delicada, dulce, calladita,
sumisa...en fin, ese tipo de cosas) así que acepta la propuesta que le
hace su amigo Yoshikawa, que es productor cinematográfico (y también
cavernícola), y realiza un casting para encontrar a la esposa perfecta.
Ya
antes de verla, sólo por su fotografía, Aoyama se enamora de Asami, una
chica que parece cumplir todos los requisitos. No lo duda, la llama, la
invita a cenar y comienzan una relación. Su amigo Yoshikawa tiene un
mal presentimiento sobre Asami, pero ya es demasiado tarde, Aoyama está
enamorado y no le hace caso. Poco a poco, descubrimos a la verdadera
Asami, que se aleja bastante de ese prototipo de mujer florero ideal y
se acerca mucho más al de loca psicópata. Algo que Aoyama descubrirá
demasiado tarde. Y, al final...la violencia, la violencia pura, sin
piedad, sin artificios que distingue a Miike de los demás. Una
violencia que, quizás, resulte más aterradora por el hecho de que la
realice una chica joven y bella, con una sangre fría increíble y que,
además, se divierte.
En la segunda mitad, sin embargo, la
tensión aumenta continuamente (de forma errática a veces) gracias a
imágenes oníricas y ensoñaciones...hasta que llega el cenit, el final
apoteósico que hace que la película realmente valga la pena, y que se
grabará en tu memoria, seguro.
Algunos
intentan buscar en el desarrollo de esta historia un mensaje anti –
machista, es decir, que la película representaría la venganza de las
mujeres contra ese tipo de hombres que creen que ellas son objetos. La
verdad es que no sé si ese es el mensaje que quiere dar la película,
pero, sinceramente, espero que no, porque, estaréis de acuerdo conmigo,
representar a la mujer como una pirada vengativa no contribuye
demasiado a la causa feminista. Quizá algunos no aguanten la primera
hora porque les parezca realmente aburrida, y otros no aguanten el
final porque daña su sensibilidad. Pero, si la veis toda enterita,
estad seguros de que ese final se convertirá en mítico y hablareis de
ella al día siguiente.